GUYS OF MY LIFE CAP 4
estuvimos un momento ahí, en el lobby, y luego nos fuimos a una camioneta que nos esperaba en el estacio0namiento trasero, para que nadie nos viera salir. Yo era una simple espectadora, pues Gerard y Demian jugaban y se reían como si ambos tuvieran cinco años de edad, me partía de risa ver a Gerard tratando de comportarse como un niño, y a Demian tratando de comportarse como un adulto, todo para tratar de entenderse. Finalmente llegamos a un McDonalds, nos sentamos en una mesa, una empleada de ahí nos tomó el pedido y se quedó viendo a Gerard con cara de embelesada.
- Bueno, eso es todo. -le dijo Gerard, regalándole una sonrisa.
- De acuerdo... -respondió la chica, dando un largo suspiro- Antes de irme, ¿podrías darme un autógrafo, por favor?
Gerard la miró y se largó a reír, tomó una libreta que ella traía en las manos y se la firmó, luego le dio un beso en la mejilla, con lo que la niña terminó de volverse loca y se fue a traer nuestra orden, dando saltitos de felicidad; Gerard nos miró, aún sonriendo, y Demian le puso cara de pocos amigos.
- Esta tarde eres mío. -protestó, cruzando los brazos.
- Sabes que sí, pero un gesto amable no cuesta nada. -contestó Gerard.
- ¡Pero ahora todos vendrán a molestarnos! -chilló el niño, dando puñetazos sobre la mesa.
- A ver Demian, qué es esa actitud... -le dije, en tono de reprimenda.
- Ya, no lo regañes... Disculpa Hijo, te prometo que ya no lo hago, pero no te enojes, ¿quieres?
Demian y Gerard se miraron a los ojos, y mi niño se levantó de la silla y se abrazó al cuello de su padre; era realmente asombroso mirarlos juntos, eran como dos gotas de agua, aunque Gerard se teñía el cabello negro, Demian también tenía la cabellera oscura, la piel muy blanca y los ojos pardos, casi verdes. Ambos tenían gestos muy parecidos, las mismas expresiones, pero Demian había salido igual de nervioso y ansioso que yo, así que siempre repetía mis mañas, como apretarse los deditos y morderse insistentemente los labios; después de estar un momento abrazados Demian miró a Gerard a los ojos.
- Te quiero. -musitó, y se dieron un suave besito en los labios.
- Yo también te amo. -le respondió Gerard, susurrando también.

